MIS COSAS DE JACA

Estas páginas van destinadas a todas aquellas personas que quieren a su ciudad, como me sucede a mí con la mía, Jaca. Hablaré, pues, de “mis cosas” esperando que alguna de ellas pueda ser también la tuya o, sencillamente, compartas mi afición por “colarme” entre el pequeño hueco que separa la memoria de la historia, lo general de lo particular o lo material de lo inmaterial. Estas “cosas de Jaca” están construidas a base de anécdotas , fotos de ayer y hoy, recuerdos y vivencias mías y de mis paisanos y de alguna que otra curiosidad, que me atrevo a reflexionar en voz alta. No es mi propósito, pues, ocuparme de los grandes temas de los que ya han tratado ilustres autores, es más bien lo contrario: quiero hacer referencia a rincones ocultos, héroes anónimos, huellas olvidadas, sendas por las que ya no se pasa, lugares que fueron un día centro de atención y hoy han sido relegados a la indiferencia, al olvido o al abandono; a unos escenarios donde se sigue representando la misma obra pero con otros actores.

"EL PUENTE DEL RUSO"

En primer plano, el río Aragón pasando por debajo del Puente del Ruso, del que  todavía se aprecia, a la derecha,  un estribo. (Fotografia 2015)

Ni era rubio ni tenía los ojos azules. En ese puente, situado en la carretera N-330, pasado Rioseta en dirección a Francia, no vivió ningún ruso. El “Ruso” que habitó la casita pegada a ese puente, en el que más de una vez, allá por el 1978, tuve que dejar el coche aparcado, debido a las largas colas que había para esquiar en Candanchú, y en el que, a propósito, echábamos a suertes quién de los cuatro amigos dejaba el coche para esperar a los que nos disponíamos a llegar a Astún y bajar esquiando los 900 m. de desnivel, desde la punta de la Raca por su cara sur, tras pasar la peligrosa cornisa de salida y descender haciendo un maravilloso slalon natural, entre pinos, flotando sobre la  nieve, era  un ruso de la “redolada”, un peón de caminero y auxiliador de caminantes que, a finales del siglo XIX, libró a más de un viajero  de morir congelado.
 
En primer plano a la izquierda, la casilla de camineros donde vivía Domingo Betés, "El Ruso". Y más abajo el Puente del Ruso. La casilla desde 1876, desmpeñaba parte de la función del desaparecido Hospital del Somport y posteriormente, sirvió durante un tiempo, de refugio de Montañeros de Aragón. Foto de Labouche Frères, Toulouse.

 Así se refería a ese  “Ruso” el Pirineo Aragonés el 10 de febrero de 1889 cundo decía:

“Tenemos la triste noticia de que el jueves pereció helado en el puerto de Canfranc un pobre joven de 23 años, natural de Aragüés, el cual  en compañía de ocho hombres más y el peatón que conducía el correo de Francia, venían hacia España después de haberse detenido cuatro dias en el punto llamado Pello, por no atreverse á luchar con el imponente temporal, y una vez decididos, arrastraron el peligro, aquel desgraciado , después de resistir dia completo de inclemencia é inseguridad de aquel tránsito, fue rezagándose de tal manera, que cuando los compañeros notaron su falta, les fue imposible prestarle auxilio.
 A fin de que sus restos no fueran devorados por las fieras, á la mañana siguiente salieron en su busca el valiente caminero Domingo Betés (Ruso)  y su compañero, y no pudieron hallar el cadáver. Ayer dispuso el alcalde de Canfrán en unión de las demás autoridades y empleados de la Aduana, enviar gente suficiente para ayudar á una pareja de la guardia civil, y por este medio fue encontrado cerca del puente llamado de Santa Cristina”.



Bajada desde la Raca al puente del Ruso. Al fondo Candanchú 


Y una semana después, el 17 de febrero de 1889, el mismo periódico se refería al “Ruso” como

  “Un individuo paisano nuestro, cuyo arrojo e intrepidez oímos celebrar casi diariamente y que con  gusto copiamos las siguientes líneas que publica en “La brújula” el apreciable colega de la capital de la provincia: “Creemos llenar un deber de conciencia, llamando la atención de las autoridades, acerca de los méritos que de ordinario y especialmente durante las nieves que cubren, los puertos de alta montaña o sea en Somport (Canfranc), presta un modesto cuanto honrado caminero llamado DOMINGO BETÉS (a) “El RUSO”, quien con desinterés a toda prueba, ha salvado a multitud de pasageros de encontrar en aquellos parages una muerte segura. Sábenlo las autoridades de Canfranc, los jefes de carabineros, y el cuerpo de Obras Públicas. 
El país vería con gusto se diera una recompensa mediante información a tan modesto funcionario, y esto habría de servir de justo estímulo, a otros tantos servidores del Estado”.


   La casilla, dada su hubicación, servía como un refugio de salvación para aquellos viajeros que al pasar el puerto, pudieran ser sorprendidos por la ventisca, la niebla o las bajas temperaturas. Así le sucedió a

"Pascual Oliver, vecino de Jaca quien en los días pasados las consecuencias de un temporal formidable de nieves, le sobrevino al intentar atravesar el puerto del Somport.

 
 Las temperaturas de hielo en aquellos parajes dominantes y la gran cantidad de nieve que el viento arremolinaba en ventisqueras terribles hicieron por unas horas muy crítiva su situación y gracias a un esfuerzo supremo serenidad inconcebible pudo regresar, sirviendole de orientación los postes telegráficos, hasta la casilla del Ruso donde se le prodigaron toda clase de auxilios, sin los cuales al decir del interesado, hubiera seguramente sucumbido (La Unión diciembre 1902). 

Si bien, la propia casilla no se libró de ser victima de los rigores de la montaña cuando en el invierno de 1916, casi se quedó en ruinas:  

"cuando quedó derruida por un alud, dandoles la cruz de la Orden de Beneficiencia á cuantos tomaron parte en el salvamento. Entre los que se encontraban el esforzado y joven ingeniero director del túnel internacional Sr. Valatelli, dos camineros y la fuerza de carabineros del punto avanzado"  ( P. Aragonés 14 septiembre de 1918)

En ese mismo invierno,  de 1918, en una nota,  El Pirineo Aragonés también nos deja constancia de  la actuación de otro peón caminero, Felipe Gracia, en la que se nos cuenta que :

" Desde la casilla del llamada del Ruso, en lo alto del puerto de Canfranc, nos comunican que unos obreros encontraron la noche del jueves, junto al puente de Santa Cristina, un joven, al parecer también un obrero,tendido en la nieve  y perdido completamente el cono cimiento. Avisado el peón caminero felipe Gracia, salió este, su mujer y nuestros convecinos los hermanos Prado que accidentalmente pernoctaban en dicha casilla, y entre todos prestaron al infeliz desamparado los necesarios auxilios, librándole de una muerte segura por asfixia"
 
Al parecer, no les faltaba el reconocimiento social a estos esmerados y humides funcionarios pues, 
  
"con el fin de proporcionar algún recurso de subsistencia a las familias de los capataces y camineros de carreteras, en caso de fallecimiento ó inutilidad de dichos sufridos funcionarios, trátese de fundar una institución benéfica entra los entre los mismos, análoga á la Humanitaria del cuerpo de los carabineros, y mediante una cuota de 10 céntimos que los asociados abonarán por cada defunción ó caso de imposibilidad, les resultara un socorro aproximado á mil pesetas".





PUENTE DE HIELO EN BARRANCO DE SAPOS.

"el problema de cruzar el barranco, se solucionaba todos los años mediante la construcción de un puente de bloques de hielo, que en menos de una semana la Cia. de Esquiadores tenía disponible.Más adelante sería construído el puente de obra que existe en la actualidad, con los materiales extraidos del antiguo PUENTE DEL RUSO, ya que pertenecían por derecho a Ingenieros" 
 ( "50 años de historia de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales").











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